El otro día y simplemente por probar pusimos a Eloi debajo del móvil, para ver como reaccionaba, y la respuesta fue, que se quedo boquiabierto mirando como pasaban los muñequillos por encima.

Nosotros pensamos, que no duraría mucho, que se cansaría enseguida, pero nos equivocabamos, Aquel embobamiento duro una hora y media.

Lo malo es que el móvil es manual y cada vez que se para, Eloi nos llama para que se lo movamos. Así que hemos inventado un sistema de gomas de pollo, para que el móvil tarde más en pararse.